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La Educación Humanitaria

La esencia de la Educación Humanitaria es la de encontrar maneras de relacionarse con la naturaleza, con animales no humanos y entre nosotros mismos que sean enriquecedoras, solidarias y positivas. Este enfoque promueve, concretamente, la transformación de las actitudes, creencias y comportamientos relacionados con nuestra conexión con el medio ambiente, con otras especies y con otros compañeros humanos encaminándose hacia los valores humanitarios.

La Educación Humanitaria, al igual que otros paradigmas anti-opresión –derechos de las mujeres, derechos civiles, derechos del colectivo LGTB– tardará tiempo en tener efecto y en integrarse dentro de la sociedad. Para empezar a facilitar a los alumnos el aprendizaje de los valores humanitarios, necesitamos introducir un programa integrado a través de los currículums escolares que permita tanto a educadores como alumnos llegar a familiarizarse con formas más humanitarias de pensar y de relacionarse.

La Educación Humanitaria abarca el conjunto de conocimientos, las herramientas y las estrategias para la enseñanza los Derechos Humanos, la protección los animales, la administración ambiental, pero también las cuestiones culturales como realidades interconectadas e integrantes de una sociedad justa y saludable. Este nuevo paradigma no sólo inculca el deseo y la capacidad de vivir con compasión, integridad y sabiduría, sino que también proporciona los conocimientos y herramientas para poner nuestros valores en acción y para que podamos encontrar soluciones que funcionen para todos.

La Educación Humanitaria incluye 4 elementos

Proporciona información precisa, es decir, nos dota de los conocimientos para hacer frente a los cambios.

Fomenta las 3 C 

Curiosidad, Creatividad y pensamiento Crítico, que son los instrumentos que nos permitirán afrontar los desafíos.

Promueve las 3 R

Reverencia, Respeto y Responsabilidad, que constituyen la motivación para enfrentar los desafíos.

Ofrece opciones y herramientas positivas para la resolución de problemas, por lo que seremos capaces de resolver los retos que se nos presenten.

Ha llegado el momento de hacer la vida mucho más ética, sostenible y en paz en este planeta.

Propuesta educativa de FAADA

El programa Escuelas Humanitarias basado en el fomento del respeto y la convivencia con animales de compañía, supone la adquisición de habilidades sociales, la resolución de conflictos sin violencia, el autocontrol de la impulsividad y alternativas a la agresividad. Es una intervención que da respuesta a la creciente inquietud en las escuelas por el aumento de los conflictos de conducta en el aula y a la necesidad de una educación en valores. Esta metodología desarrolla técnicas efectivas para el manejo en conflictos interpersonales. Conocer y aprender a tratar a los animales facilita la socialización del niño, su desarrollo social y afectivo. Por lo que la sensibilización que se adquiere en el trato respecto a los animales se generaliza a todos los seres vivos. El alumnado desarrolla así las siguientes habilidades sociales: empatía, comprensión, expresión de la afectividad y control de la agresividad. Durante el programa se ensayan actividades y conductas alternativas para la resolución de conflictos. Las habilidades adquiridas se aplican de inmediato a las personas del entorno y permanecen como bagaje personal de aprendizaje.

La metodología del programa facilita que los niños aprendan a reconocer los estados de ánimo de los animales, busquen con el profesor las posibles causas que provocan este estado anímico, aprendan a transitar por las emociones de otros, es decir, a empatizar con los animales y otras personas y a identificar las necesidades o carencias que provocan comportamientos determinados. Los alumnos construyen así alternativas para abordar el problema, ayudar al animal, y, por extensión, generalizar todo este proceso a las personas.

Los estudiantes también aprenden a acercarse a los animales controlando los impulsos para no asustarlos y mostrando confianza. Así interiorizan por ejemplo, que el animal no desee compañía, a expresar afectividad a través de caricias, a tener cuidado y a jugar con él. Además, el alumno se convierte en protector del animal y tiene que buscar maneras de ayudarlo y defenderlo de las agresiones de otros, es decir, no solo aprende a respetar sino a ser defensor de la integridad del otro. La prudencia en el trato y evitar reaccionar impulsivamente comporta la comprensión de la causa-efecto en el repertorio de conductas animales y humanas.

También se desarrollan las habilidades de tomar decisiones y de resolver conflictos sin violencia. El enfoque positivo de la diversidad contribuirá al desarrollo de una sociedad más justa e igualitaria. Una sociedad multirracial y mestiza, en la que el respeto a las diferencias tiene que estar muy presente en el ámbito escolar. El trabajo para abolir las discriminaciones raciales, étnicas, de género y de especie tiene que tener un papel clave en la educación de nuestros niños.

Humanizar nuestras relaciones con los animales no se opone a la humanización de nuestras relaciones con nuestros semejantes, sino que las refuerza. En el curso de la historia, hemos evolucionado desde una moralidad tribal hacia la universal, por medio de una serie de ampliaciones de la "comunidad de los iguales". Conseguir que el antropocentrismo extremo, que únicamente considera a los humanos como merecedores de derechos, sea revisado es uno de nuestros objetivos principales.

El nuevo parámetro que debería hacernos reflexionar sobre las acciones, actitudes y comportamientos respecto a los otros (los animales en este caso), es la capacidad de sentir que poseen. Esta capacidad de sentir quiere decir que determinados seres vivos pueden ser afectados de manera positiva o negativa, que pueden tener experiencias: no es solo la capacidad de recibir estímulos o dar reacciones, es la capacidad de recibir y reaccionar a los estímulos de manera consciente, experimentarlos desde el interior.

La tesis de la diferencia antropológica no es compatible con el conocimiento científico del que hoy disponemos. La especie humana tiene habilidades no compartidas por los otros animales, pero no nos separa de ellos una barrera infranqueable. Estas características o las supuestas habilidades humanas superiores nos tendrían que hacer, precisamente, más sensibles con los colectivos más indefensos o en situación de debilidad, pero históricamente el hombre ha utilizado esta ventaja para aprovecharse de los más débiles, un abuso de poder y de superioridad ejercida de una manera indecente tanto sobre los mismos humanos como sobre los animales y el planeta.

Desde FAADA te invitaMOS a contribuir: ¿nos ayudas a cambiar el cuento?