España es el país de la Unión Europea con más delfinarios y el único que aumenta el número de delfines cautivos en vez de reducirlo. El 4 de Julio de 2009 empezó una campaña internacional para poner fin al sufrimiento que provoca el cautiverio hacia los delfines con el objetivo de entregar un millón de firmas de ciudadanos europeos al Parlamento Europeo. La recogida de firmas solicita a la Unión Europea que se prohíba la construcción de nuevos delfinarios y que se ponga fin al comercio de ballenas y delfines en Europa.
Los delfines son los animales más inteligentes y fascinantes y no pueden ser tratados como objetos para nuestra diversión.
Numerosa evidencia científica demuestra que los mamíferos marinos sufren considerablemente en cautividad donde no pueden satisfacer sus necesidades de comportamiento y fisiológicas. Las pequeñas piscinas, sin ningún tipo de enriquecimiento ambiental, les provocan estrés y agresividad, reducen sus expectativas de vida y provocan numerosos problemas para su salud y la cría.
Una vida en un tanque de cemento dando vueltas constantemento nunca será un sustituto aceptable al vasto océano. Las complejas necesidades de los delfines les hacen inadaptables al cautiverio. Los espectáculos circenses con estos animales resultan además antieducativos cuando estamos enseñando a nuestros niños a respetar los recursos naturales como el aire y el agua.
Para suministrar animales a los delfinarios, el comercio de estos animales es extenso y numerosos ejemplares son atrapados de la naturaleza en traumáticas y brutales capturas.
Existen unos 60 delfinarios en Europa, 11 de ellos en España, donde se mantiene a casi 100 delfines. El número es fluctuante ya que es frecuente la muerte y reposición de los individuos.
Para poner un ejemplo, de todas las crías de delfín que han nacido en el Zoo de Barcelona, sólo han sobrevivido dos. Recuerdan la publicidad reciente de “Nereida es una madraza”?. Tanto Nereida, su publicitada cría y su padre, ya han muerto. Este mismo Zoo suministra a sus delfines Valium para que no muestren señales de estrés.
Otro ejemplo que ilustra lo que estamos diciendo y que nunca se llegó a hacer público a pesar de los intentos, fue el ataque de un delfín hacia su cuidadora. El delfín atacó a la cara de la cuidadora en el Oceanográfico de Valencia. Este hecho demuestra que son animales estresados y agresivos, al contrario de lo que su engañoso rictus pueda indicar. También en el Oceanográfico de Valencia murió una cría de beluga tras 25 días después de nacer.
Participa y ayúdanos a difundir esta recogida de firmas:
http://www.youvote.info/es/campana/firma-para-acabar-con-la-cautividad-de-los-delfines/_cp:55/
Inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Medio Ambiente
y Medio rural y marino con el número 1/2004.
La Fundación FAADA, para la Adopción, Apadrinamiento
y Defensa de los Animales es una entidad sin ánimo de lucro
para la protección de los animales.